Filed under Respira

El reloj de la cabeza

Que todo pasa más rápido de lo que podemos controlar no es algo que haya descubierto yo hoy. Llega un punto en el ir y venir de nuestros días que parece que el presente se nos escapa. Cuesta diferenciar el pasado más reciente del pasado antiguo; y saber distinguir que el presente en el que estamos son las puertas del futuro más inmediato. Es difícil concernir el tiempo en el que vivimos dada la velocidad de todos los acontecimientos. No nos damos cuenta de que el verano terminó que casi nos están obligando a decorar la casa con el árbol de navidad. El tiempo y las estaciones que cada vez se mezclan más entre ellas tampoco acompaña a entender; no ayuda a tener más clara la diferencia temporal y el paso de éste. Cierto es que el hombre, desde que ha tenido conciencia racional de sociedad; ha tratado por todos los modos de controlar ese tiempo. Al principio se medía el paso según la posición de la luna y el sol. Los egipcios fueron unos grandes maestros de la vida; nos han dejado un gran conocimiento sobre la concepción del tiempo; entre otras muchas aportaciones. Y hasta que llegó el invento del reloj…¡qué gran idea! Eso nos daba la posibilidad de tener control (aunque psicológico) del pasar de las horas, los minutos, los días.

Hoy, entre que nos levantamos, vamos al trabajo o a estudiar; hacemos las tareas; llega la hora de comer y ya estamos al principio de la tarde para terminar el día; no nos paramos a pensar en el espacio temporal. Ya sin hablar de los amantes del viaje (yo la primera) que entre subir y bajar a un avión, cambiar la hora del reloj y habituarse al nuevo horario, ya sí que nos parece que somos los dueños del tiempo. ¿O es al revés? ¿Es verdad que podemos controlarlo? Más bien parece un truco del subconsciente para mantenernos más tranquilos y no tener un sufrimiento más añadido a los miedos que ya tiene el ser humano. Si pruebas de diseñar un cuadro de tiempo para el día a día te das cuenta de que lo que estás haciendo y tenías planeado va formando parte del pasado a medida que el reloj va haciendo ese ‘clic, clic, clic’ (tan molesto) que nos indica que estamos en marcha. Pero no vale la pena asustarse por ello. Mejor subirse al tren con el reloj en la mano pero no en la cabeza.

Mireia R.Lopez
Etiquetado , , ,

Innocence

kids

kids II

father




Mireia R.Lopez
Etiquetado , , ,

De nuevo en Marruecos

De nuevo en una ciudad marroquí. Esta vez Fez y Meknés, dos lugares de recorrido indiscutible en la guía de todo viajero intrépido.

Ayer empezamos la ruta por la ciudad de Fez. Nos perdimos por la Medina entre bambuchas, olores y puestos de comida en espacios de no más de dos metros cuadrados. Mirar las caras de la gente. Escuchar sus conversaciones. Coger de la mano una niña que viene del colegio y al verte con la cámara quiere que le hagas fotos. Son sensaciones que no pasan desapercibidas para uno. Te paras a pensar por un momento cómo será su día a día. Mientras nosotros tenemos más que interiorizado nuestro cosmopolita y moderno hacer de cada día. Mañana más y mejor.

 

20110417-113336.jpg


Mireia R. Lopez
Etiquetado , , ,

Un’altra vita

Muchas veces nos cuesta superar esos retos que nos rondan por la cabeza. Cuando nos decidimos a decir que sí, a tomar ese vuelo en dirección otra ciudad para vivir en ella medio año, es cuando empiezan las despedidas, los “echaré de menos”… y todo esto sólo te lleva a un punto en tu vida. Un punto totalmente nuevo y diferente al cual te enfrentas con trescientos temores, pero reunes el valor para hacerlo. Decides subir al avión porque hay algo que te dice que ahora es el momento de hacerlo. Te das cuenta de que todo lo que tienes, lo que realmente tienes y has dejado en tu ciudad, en tu pueblo, lo vas a seguir teniendo ahí;  siempre que vuelvas va a estar igual que cuando te fuiste. Entonces es cuando empiezan a preocuparte otro tipo de cosas como:  ¿esto está hecho para mi? ¿no fue una decisión un tanto precipitada?… Llega un momento en que decides pensar que es normal tanta preocupación de golpe. Es normal preguntarte un sinfín de cosas que antes ni si quiera te habías planteado. Cuando sabes que lo que te pasa es incluso necesario para todo lo que llegará después, empiezas a disfrutar de todo lo que te rodea en este nuevo mundo, esta nueva ciudad, nueva gente, nuevos horarios, comida… El primer contacto real con tu nueva vida la disfrutas intensamente. Lo haces porque todo es nuevo. Y como dice James Redfield la experiencia produce una impresión de misterio y excitación y, como resultado, nos sentimos más vivos. Es una de las muchas razones por las que decidí venir. Quería coger rumbo pero no sabía hacia donde, y por circunstancias de la vida o casualidad (¿existen realmente?) llegué hasta este punto que no ha hecho más que empezar.

Venezia

Venezia, Italy

Venezia

Venezia, Italy

Venezia

Venezia, Italy

Tournai

Mons, Belgique.

Mireia R. Lopez 
Etiquetado , , , ,
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 458 seguidores